sábado, 2 de mayo de 2015

¡Impresionante Io!

Crédito: LBTO 

Tránsito de Europa por delante de Io (7/3/2015). LBTO 
Las impresionantes imágenes que acompañan la noticia han sido sacadas desde un observatorio terrestre. Se trata de Io, uno de los satélites galileanos descubierto en 1610 por Galileo Galilei y que orbitan Júpiter. Io es un cuerpo más activo geológicamente del Sistema Solar, siendo ligeramente mayor que la Luna. En concreto las imágenes han sido tomadas desde el Observatorio Large Binocular Telescope (LBTO), que tiene dos espejos primarios de 8,4 metros de diámetro, que combinados mediante técnicas interferométricas, proporciona una resolución similar a la de un instrumento de 22,8 metros de diámetro.

En concreto, el detalle observado se denomina Loki Patera, una depresión volcánica cuyo tamaño ronda los 200 kilómetros. Este tamaño no había permitido hasta ahora observarla usando telescopios terrestres. Sin embargo, gracias al interferómetro LBTI del LBTO y usando la cámara LMIRCam, que trabaja en longitudes de onda entre 3 y 4 micrómetros (infrarrojo cercano), ha sido posible observarlo. Los investigadores ha observado emisiones en diferentes zonas de Loki Patera, siendo un posible indicador de que esta región sería un lago activo de lava.

El nombre de Io se corresponde a una de las amantes de Zeus en la mitología griega. El descubrimiento de los cuatro satélites galileanos supuso una revolución en la astronomía y la concepción del Universo que se tenía. Posteriormente Ío fue el satélite usado por Romer para calcular la velocidad de la luz.

Se trata de un cuerpo que orbita a 421.700 kilómetros en una órbita inclinada 2,2º respecto a la eclíptica, con una excentricidad de 0,0041 y que completa 1,77 días. Tiene un diámetro de 3.660 kilómetros y un albedo de 0,63.

Tal como hemos indicado, este satélite es el cuerpo más activo geológicamente hablando del Sistema Solar, con más de 400 volcanes activos. El origen de dicha actividad está en el calentamiento del interior del satélite por el efecto de marea ocasionado por Júpiter. Estos volcanes producen nubes de azufre y dióxido de azufre, alcanzando éstas en algunas ocasiones hasta 500 kilómetros de altura. Este material, debido a la baja gravedad de Ío, puede escapar al espacio distribuyéndose en la órbita del satélite. Si bien hay regiones en Ío que alcanzan los 2000K (flujos de lava) la temperatura media ronda los 130K. 

La superficie también es muy accidentada y se conocen más de 100, algunas incluso más altas que el Everest. Además Ío, tal y como se descubrió en 1979, con la visita de la Voyager I, apenas cuenta con cráteres, ya que la presencia de estos es rápidamente borrada por la alta actividad volcánica presente. 

Dado que la densidad es de 3,5 g/cm3, se cree que el núcleo sería de hierro derretido de unos 900 kilómetros de diámetro. Además, este núcleo sería el responsable de la magnetosfera que presenta Ío. Además, Ío podría tener una fina atmósfera, compuesta en un 90% de dióxido de azufre, posiblemente debida a la condensación de los gases emitidos por la actividad volcánica. Junto con el resto de satélites galileanos, es observable con cualquier instrumento óptico. Su magnitud es de +5.0.

La investigación, liderada por Al Conrad y Jarron Leisenring, será publicada en Astronomical Journal. Se puede ampliar información en el artículo "Giant telescope takes close look at Jupiter's moon Io" de Phys.org.

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