sábado, 6 de junio de 2015

Podrían ser comunes las órbitas circulares en exoplanetas pequeños

Keppler 444. Crédito. NASA

Un nuevo estudio realizado por astrofísicos del MIT y de la Aarthus University (Dinamarca) apunta a que las órbitas circulares en el caso de exoplanetas de masa similar a la terrestre (los exoplanetas estudiados tiene de promedio 2,6 radios terrestres), podrían ser comunes. Su investigación, publicada en Astrophysical Journal, analiza los datos recogidos por el Telescopio Espacial Kepler de 74 exoplanetas orbitando un total de 28 estrellas.

Generalmente el estudio de exoplanetas con masas similares a la terrestre se hace a través de la técnica de los tránsitos (para más información visitar el artículo "Exoplanetas (4): Técnica de los tránsitos"). Cuando un exoplaneta transita por delante de la estrella que órbita causa una caída en la curva de luz observada. Aquellos exoplanetas de mayor masa son accesibles mediante el estudio de perturbaciones gravitatorias sobre la estrella (para más información visitar el artículo "Exoplanetas (3): Técnica de la velocidad radial"), pero los más pequeños causan efectos no detectables.

Sin embargo, hasta ahora la observación mediante tránsitos no permitía determinar que tipo órbita tiene el exoplaneta. En exoplanetas grandes usando otras técnicas ya se ha detectado que suele ser frecuente órbitas muy excéntricas, algo muy diferente a lo que ocurre en nuestro propio Sistema Solar.

La metodología seguida en esta ocasión es diferente. Usando asterosismología (estudio de las pulsaciones estelares) se puede determinar el radio y la masa de la estrella. A partir de aquí se determina cual es el periodo orbital del exoplaneta. En caso de que la órbita fuese circular, se puede determinar perfectamente cual será la duración de un tránsito del exoplaneta por delante de la estrella. Sin lo observado coincide con lo calculado, estaríamos ante una órbita circular, y en caso contrario, ante una órbita excéntrica.

Adicionalmente, aquellos exoplanetas situados en la zona de habitabilidad existente alrededor de la estrella y con órbitas circulares serían más aptos para la vida gracias a una menor variabilidad a lo largo de la órbita en la radiación recibida. 


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