lunes, 10 de agosto de 2015

Ciencia en la superficie de un cometa (1)

Momento del descenso al cometa. Crédito: ESA

Moléculas complejas que podrías ser clave en la construcción de los bloques de la vida, el ascenso y caída diaria de temperaturas, y el estudio de las propiedades superficiales y de la estructura interna del cometa son los puntos más destacados de primer análisis científico de los datos recibidos en noviembre desde el módulo de descenso Philae.

Los primeros resultados de observaciones científicas de Philae del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko fueron publicadas a finales de julio en una edición especial de Science.

Los datos fueron obtenidos durante las siete horas de descenso de Philae hacia el primer punto de contacto, conocido como Agilkia, lo que inició el comienzo de una secuencia de experimentos predefinidos. Pero poco después del contacto con la superficie, se observó que Philae había rebotado y se realizaron medidas mientras el módulo volvía ascender por un tiempo de dos horas más a 100 metros sobre el cometa, antes de que finalmente aterrizase en la zona conocida como Abydos.

Cerca del 80% de la primera secuencia científica fue completada en las 64 horas siguientes a la separación de Rosetta y Philae entrase en hibernación, con el añadido de que los datos fueron recogidos en más de una localización, permitiendo comparaciones entre los sitios de contacto.

Vista desde la cámara CIVA. Crédito: ESA
Después del primer contacto en Agilkia, los instrumentos analizadores de gases Ptolemy y COSAC analizaron muestras y determinaron la composición química del gas y polvo del cometa, importantes marcadores de los materiales primigenios presentes en el Sistema Solar joven.

COSAC analizó muestras que habían penetrado durante el primer contacto en los tubos situados en la parte inferior de Philae, y observó que estaban dominadas por ingredientes volátiles de granos de polvo pobres en hielo. Esto mostró un conjunto de 16 compuestos orgánicos comprendiendo numerosos compuestos ricos en carbono y nitrógeno, incluyendo cuatro compuestos -Isocianato de metilo, acetona, propanal y Acetamida- que nunca antes habían sido detectados en cometas.

Por otro lado, Ptolemy tomó muestras de gas ambiente que había entrado en los tubos situados en la parte superior de Philae, y detectó los principales compuestos de los gases de la coma -vapor de agua, monóxido de carbono y dióxido de carbono, además de cantidades menores de componentes orgánicos, incluyendo formaldehidos-.

De manera importante, algunos de estos compuestos detectados por Ptolemy y COSAS juegan un importante rol en la síntesis prebiótica de los aminoácidos, azucares y nucleobases: los ingredientes de la vida. Por ejemplo, el formaldehido está implicado en la formación de la ribosa.

La existencia de tales moléculas complejas en un cometa, una reliquia del Sistema Solar joven, indica que los procesos químicos que hubo en aquellos momentos podrían haber jugado un rol clave en la formación de material prebiótico.


Fuente de la noticia: ESA

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