lunes, 28 de septiembre de 2015

Cúmulo abierto IC 4651

Crédito: ESO

Las estrellas que se ven en esta nueva imagen del ESO pertenecen al cúmulo abierto conocido como IC 4651, situado en la Vía Láctea, en la constelación de Ara (el altar), a unos 3.000 años luz de la Tierra. El cúmulo tiene unos 1.700 millones de años de edad -de mediana edad para los valores típicos de cúmulos abiertos-. IC 4651 fue descubierto por Solon Bailey, quien fue pionero en el establecimiento de observatorios en lugares altos y secos de los Andes, y fue catalogado en 1896 por astrónomo John Louis Emil Dreyer.

La Vía Láctea es conocida por contener cerca de mil de estos cúmulos abiertos, aunque se piensa que existen más, y muchos han sido estudiados en detalle. Observaciones de los cúmulos abiertos como este han mejorado nuestro conocimiento de la formación y evolución de la Vía Láctea y de las estrellas individuales contenidas en ellos. También permiten a los astrónomos testear sus modelos de evolución estelar.

Las estrellas de IC 4651 se formaron aproximadamente al mismo tiempo y a partir de la misma nube de gas. Estas estrellas están ligadas muy débilmente por su atracción gravitatoria mutua y por el gas existente entre ellas. Dado que las estrellas del cúmulo interacturán con otros cúmulos y nubes de gas existentes en la galaxia, y el gas existente entre las estrellas es también empleado en la formación de nuevas estrellas, la estructura del cúmulo cambia. Puntualmente, la masa sobrante del cúmulo es suficientemente pequeña, permitiendo que las estrellas puedan escapar. Observaciones recientes de IC 4651 muestran que el cúmulo contiene una masa de 630 veces la del Sol y se piensa que inicialmente contenía al menos 8.300 estrella, con una masa total 5.300 veces superior a la del Sol.

Como este cúmulo es relativamente viejo, parte de su masa perdida será en la formación de las estrellas más masivas del cúmulo, las cuales ya habrá alcanzado el final de sus vidas e incluso explotado como supernovas. Sin embargo, la mayor parte de las estrellas que no se ven no han muerto, simplemente se han desplazado. Estarán alejadas del cúmulo a medida que pasar por pesadas nubes de gas o tienen encuentro con cúmulos vecinos, o simplemente han abandonado el cúmulo.

Una fracción de estas estrellas perdidas puede estar aun gravitacionalmente vinculada al cúmulo y orbitándolo a gran distancia. Las estrellas que quedan acabaran abandonando el cúmulo y uniéndose a otros, o encontrarán algún lugar dentro de la estructura de la propia Vía Láctea. El Sol probablemente formó parte en el pasado de un cúmulo similar a IC 4651, hasta que gradualmente se separó.

Esta imagen fue tomada usando el Wide Field Imager. Esta cámara está permanentemente instalada en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros situado en el Observatorio de La Silla (Chile). Contiene varios detectores CCD con un total de 67 millones de píxeles y puede observar un área tan extensa como la Luna llena. El instrumento permite hacer observaciones en luz visible e infrarrojo cercano, y tiene disponibles hasta 40 filtros. Para esta imagen únicamente fueron usados tres de dichos filtros.


Fuente de la noticia: ESO

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