viernes, 4 de septiembre de 2015

Las lamas térmicas de Rosetta

Crédito: ESA

Lo que se ve en la imagen puede recordar las persianas venecianas, pero realmente son un tecnología clave que permite a la nave Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA) viajar con seguridad en el Sistema Solar interior, calentado por el Sol, o en el frío cinturón principal de asteroides.Actualmente Rosetta está orbitando su objetivo, el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko, cuya órbita alcanzó su punto más cercano al Sol el pasado 13 de agosto. 

Pero para hacer realidad dicho encuentro implicó una odisea de una década de duración, con sobrevuelos planetarios y una amplia variación de temperaturas. En ciertos momentos Rosetta necesita liberar el calor sobrante de modo urgente, mientras que en otros momentos el calor el recurso muy valioso, esencial para ´prevenir que la nave se congelase durante su etapa de hibernación de 31 meses.

La solución fue estas finas cuchillas reflectantes de metal, conocidas como lamas. En condiciones de altas temperaturas permanecen abiertas para permitir que el calor escape al espacio, pero cuando son bajas, se cierran automáticamente. Algunas de los paneles de lamas cubren 2,25 metros cuadrados, situados sobre los radiadores de Rosetta. Las lamas se abren y cierran de modo pasivo, no requiriendo uso de energía para su funcionamiento.

Trabajan con un principio térmico bimetálico. Las cuchillas se mueven mediante resortes espirales fabricados en este caso por tres metales diferentes que se expanden y contraen a diferentes velocidades, de manera precisa que dicha diferencia haga rotarlos. Diseñados por la empresa Española Sener, las lamas fueron probadas intensamente en el Mechanical Systems Laboratory de la ESA, cara al lanzamiento de Rosetta para el año 2004.


Fuente de la noticia: ESA

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