lunes, 23 de noviembre de 2015

El creciente halo de una estrella 'Zombi'


Los remanentes de una interacción fatal entre una estrella muerta y un asteroide han sido estudiados en detalle por primera vez por un equipo internacional de astrónomos usando el VLT (Very Large Telescope, Paranal, Chile) del ESO. Este estudio permito comprender mejor el destino en un futuro lejano de nuestro Sistema Solar.

Liderado por Christopher Manser, un estudiante postdoctoral de la Universidad de Warwick (Reino Unido), el equipo ha usado datos del VLT y otros observatorios para estudiar los restos de un asteroide alrededor de un remanente estelar, una enana blanca llamada SDSS J1228+1040.

Usando diversos instrumentos, incluyendo el UVES (Ultraviolet and Visual Echelle Spectrograph) y el X-shooter, ambos acoplados al VLT, el equipo ha obtenido observaciones detalladas de la luz procedente de la enana blanca y el material que la rodea, cubriendo un periodo sin precedentes de doce años (desde 2003 hasta 2015). Fueron necesarias observaciones de varios años para analizar el sistema desde varios puntos de vista.

Según Christopher Manser "La imagen que obtenemos de los datos procesados nos muestra que estos sistemas tienen realmente una forma de disco, y revela muchas estructuras que no podemos detectar en una simple fotografía".

El equipo usó una técnica denominada tomografía Doppler (cuyo principio es similar a las escaneos tomográficos del cuerpo humano y que son usados por la medicina), que permite mapear en detalle la estructura de los remanentes gaseosos de la "cena" realizada por estrella muerta, y que están orbitando por primera vez a J1228+1040.

Mientras las grandes estrellas -aquellas más masivas de diez veces la masa del Sol- sufren eventos espectacularmente violentos en forma de explosión supernova al final de sus vidas, las estrellas más pequeñas no tienen tales dramáticos fines. Cuando las estrellas como el Sol llegan al final de sus vidas gastando todo su combustible nuclear, se expanden en forma de gigantes rojas y expulsan las capas más externas el espacio. Únicamente queda el núcleo denso y caliente de la estrella (una enana blanca).

Pero ¿podrían los planetas, asteroides y otros cuerpos en un sistema semejante sobrevivir a esta prueba de fuego? ¿Cómo quedarían? Las nuevas observaciones ayudan a responder estas preguntas.

Es raro que las estrellas enanas blancas estén rodeadas por discos de material gaseoso -únicamente han sido detectadas siete-. El equipo concluye que un asteroide se acercó peligrosamente cerca de la estrella muerta y fue desgarrado por las enormes fuerzas de marea que sufrió, creando el disco de material que ahora es visible.

El disco fue formado en forma similar a los anillos observados alrededor de algunos planetas, como por ejemplo Saturno. Sin embargo, mientras que J1228+1040 es siete veces menor en diámetro que Saturno, su masa es unas 2.500 veces mayor. El equipo descubierto también que la distancias entre la enana blanca y su disco es también bastante diferente (Saturno y sus anillos podrían situarse confortablemente el vacío entre ambos).

Un nuevo estudio a largo plazo usando el VLT ha sido autorizado al equipo para monitorizar el disco bajo la influencia del intenso campo gravitacional de la enana blanca. 

Según Moris Gänsicke, coautor del estudio, "Cuando descubrimos en 2006 este disco de restos orbitando la enana blanca, no podíamos imaginar los exquisitos detalles que ahora son visibles en la imagen, creada en base a doce años de datos. La espera mereció la pena".

Remanentes como J1228+1040 podrían aportar conclusiones clave para comprender los entornos existentes en estrellas que llegan al final de sus vidas. Podría ayudar a los astrónomos a comprender los procesos que ocurren en sistemas exoplanetarios e incluso pronosticar el destino del Sistema Solar cuando el Sol llegue a su final dentro de 7.000 millones de años.


Fuente de la noticia: ESO

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