domingo, 13 de diciembre de 2015

Localizada una tormenta formada por nubes de pequeños minerales en una estrella enana

Crédito: NASA/JPL-Caltech
 Los astrónomos han descubierto lo que parece ser una estrella diminuta que presenta una tormenta gigante gracias a los datos aportados por los telescopios Spitzer y Kepler de la NASA.

 John Gizis de la Universidad de Delaware comenta que esta estrella es del tamaño de Júpiter y que su tormenta es similar a la Gran Mancha Roja. Además, este fenómeno se ha mantenido durante al menos dos años, y posiblemente durante mucho más tiempo. El estudio se ha publicado en The Astrophysical Journal.

Aunque ya se conocían exoplanetas nublados, esta es la mejor evidencia que se tiene hasta la fecha de una estrella nublada. Este astro, conocido como W1906 + 40 pertenece a una clase de objetos llamados enanas de tipo L. Las enanas de tipo L son consideradas estrellas porque son capaces de fusionar átomos y generar luz, mientras que las enanas marrones, debido a su falta de fusión atómica, son conocidas como estrellas fallidas.

Para ser una estrellas W1906 + 40 es relativamente fría. Sólo posee unos 2.200 grados Kelvin de temperatura, una temperatura lo suficientemente baja como para que se formen nubes en su atmósfera.

"Las nubes de las estrellas enanas de tipo L están compuestas por pequeños minerales", comentó Gizis.

Spitzer, anteriormente, ya había observado otras enanas marrones nubladas. Pero en esta ocasión ha observado una tormenta durante dos años. En este nuevo estudio, Gizis y su equipo analizaron este objeto descubierto por WISE en 2011. Después se percataron de que se encontraba en una zona que había sido observaba por el telescopio espacial Kepler en su misión de evaluar las variaciones de luz en las estrellas para localizar planetas en órbita en torno a ellas. Algunos de los datos recopilados por el telescopio espacial revelaban que la variación de la luz en las estrellas no estaba provocada por el tránsito de un planeta sino por la presencia de manchas solares en los astros, y en este caso, por la presencia de una tormenta tal y como confirmó posteriormente Spitzer.

Spitzer, con sus detectores infrarrojos, constató que esta colosal tormenta tenía un diámetro que podría contener tres Tierras y que gira alrededor de la estrella cada 9 horas. Observada en diferentes longitudes de onda, los astrónomos creen que si podríamos viajar hasta la estrella veríamos una marca oscura en su zona polar.

Los investigadores planean seguir empleando los telescopios Kepler y Spitzer para detectar más tormentas en torno a otras estrellas enanas.

"No sabemos si este tipo de fenómenos son comunes en las estrellas enanas ni por qué persisten tanto en el tiempo", concluye Gizis.


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