miércoles, 13 de enero de 2016

Primeras observaciones con SEPIA

Crédito: ESO 

Un nuevo instrumento acoplado al Atacama Pathfinder Experiment (APEX), a 5.000 metros sobre el nivel del mar en los Andes Chilenos, está abriendo una ventana al Universo previamente inexplorado. El Swedish–ESO PI receiver for APEX (SEPIA) detectará las débiles señales de agua y otras moléculas en la Vía Láctea, otras galaxias cercanas y el universo temprano.

Instalado en el APEX a comienzos de 2015, SEPIA es sensible a longitudes de onda entre 1,4 y 1,9 milímetros. Las condiciones excepcionales para la observación en el extremadamente seco Chajnantor Plateau (norte de Chile) permitirán, a pesar de ser dichas longitudes de onda bloqueadas en la mayor parte de nuestro planeta por el vapor de agua atmosférico, detectar las débiles señales procedentes del espacio.

Esta región del espectro es de gran interés para la astronomía pues permite detectar el agua en el espacio. El agua es un importante indicador de muchos procesos astrofísicos, incluyendo la formación de estrella, y se cree que juega un papel crucial en el origen de la vida. Estudiando el agua del espacio -en nubes moleculares, en regiones de formación estelar e incluso en cometas del Sistema Solar- se espera aportar evidencias importantes del papel del agua en la Vía Láctea y en la historia de la Tierra. La sensibilidad de SEPIA también será una potente herramienta para detectar monóxido de carbono y carbono ionizado en las galaxias del universo temprano.

El nuevo receptor SEPIA ha sido usado para hace pruebas de observaciones astronómicas en el APEX durante 2015. Receptores idénticos están siendo instalados en las antenas de ALMA. Los resultados del nuevo detector instalado en el APEX muestran que trabaja correctamente. Con esta comprobación, SEPIA comienza a estar disponible para una comunidad científica más amplia. Ahora la comunidad científica puede proponer observaciones.

Para John Conway, director del Onsala Space Observatory (Chalmers University of Technology, Suecia), "Las primeras medidas con SEPIA acoplado al APEX muestra que realmente hemos abierto una nueva ventana, incluyendo la observación de agua en el espacio interestelar".

Debido a que los cielos oscuros son esenciales para observar objetos débiles en luz visible, una atmósfera muy seca es necesaria para captar señales de agua en el Cosmos en longitudes de onda mayores. Pero las condiciones de sequedad no son el único requisito, los detectores necesitan estar refrigerados a muy baja temperatura (-269º C-) para trabajar. Avances tecnológicos recientes han permitido la creación estos detectores.

APEX, el cual es una colaboración entre el Max Planck Institute for Radio Astronomy (MPIfR), el Onsala Space Observatory (OSO) y el ESO, es el mayor telescopio de plato simple submilimétrico operando en el hemisferio sur y está basado en un prototipo de antena construida para el proyecto ALMA.


Fuente de la noticia: "First Observations from SEPIA" de ESO.

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