lunes, 1 de febrero de 2016

Las fases de la Luna afectan a la cantidad de lluvia

 Cuando la Luna está alta en el cielo, probablemente cree protuberancias en la atmósfera de nuestro planeta que causan cambios imperceptibles en la cantidad de lluvia que cae sobre nosotros.

Una nueva investigación de la Universidad de Washington, que se publicará en Geophysical Research Letters, muestra que las fuerzas lunares afectan a la cantidad de lluvia, aunque muy ligeramente.

"Este parece ser el primer estudio que conecta de forma convincente las fuerzas de marea de la Luna con las precipitaciones", comentó Tsubasa Kohyama, estudiante de doctorado de Ciencias Atmosféricas en la Universidad de Washington.

Kohyama estaba estudiando las ondas atmosféricas cuando notó una ligera oscilación en la presión del aire. Él y el co-autor John (Michael) Wallace, profesor de la Universidad de Washington de Ciencias Atmosféricas, han pasado dos años rastreando el fenómeno.

 Los cambios en la presión de aire relacionados con la fase de la Luna se detectaron por primera vez en 1847. Y los cambios en la temperatura en 1932, gracias a observaciones terrestres. Y un trabajo anterior de investigadores de la  Universidad de Washington empleó un conjunto de datos globales para confirmar que la presión del aire en la superficie, sin duda, variaba con las fases de la Luna.

"Cuando la Luna se encuentra por encima o por debajo de nuestros pies, la presión del aire es mayor", comentó Kohyama.

Su nuevo trabajo es el primero en mostrar que el tirón gravitatorio de la Luna también pone un ligero freno a la lluvia.
Kohyama y Wallace han usado datos recogidos por la NASA durante 15 años y mediciones realizadas por la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón entre 1998 y 2012 para demostrar que la cantidad de lluvia decrece ligeramente cuando la Luna está alta. El cambio es de sólo el 1% de la cantidad total, por lo que no es suficiente como para afectar a otros aspectos del clima, o para que las personas noten la diferencia.
 
 Este efecto podría ser utilizado para probar modelos climáticos y para comprobar si la atracción lunar con el tiempo conduce a una disminución de la lluvia. Además, Wallace tiene planeado continuar su investigación para ver si ciertas categorías de lluvia, como las torrenciales, son más susceptibles de ocurrir en ciertas fases lunares, o si la frecuencia de las tormentas muestran alguna conexión lunar.




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