sábado, 12 de marzo de 2016

El dominio de las gigantes de tipo O

Crédito: ESO

RCW 106 es una nube desmadejada de gas y polvo situada a unos 12.000 años luz en la constelación de Norma. La región coge su nombre por la posición que ocupa en el catálogo de regiones HII en la zona sur de la Vía Láctea. Las regiones HII como RCW 106 son nubes de hidrógeno gaseoso que están siendo ionizadas por la intensa radiación de estrellas jóvenes y calientes, causando que se extiendan y adoptando extrañas y maravillosas formas.

RCW 106 es la nube roja en la zona centro superior de la imagen, aunque gran parte de su enorme región HII está oculta por polvo y es mucho más extensa de lo que aparece en longitudes de onda del visible. Muchos otros objetos son también visibles en esta imagen de gran campo del VST. Por ejemplo, los filamentos de la derecha son remanentes de una antigua supernova, y los filamentos rojos en la parte inferior izquierda rodean una estrella inusual y muy caliente. Parches de polvo oscuro cubren también partes de la imagen.

Los astrónomos han estado estudiando RCW 106 durante algún tiempo, aunque no es el crisol de nubes lo que ha llamado su atención. Quieren estudiar el misterioso origen de las masivas y poderosas estrellas situadas allí. Aunque son muy brillantes, estas estrellas no pueden ser vistas en imágenes en el visible como esta dado que el polvo circundante es muy grueso, pero pueden ser vistas claramente en imágenes de la región tomadas a mayores longitudes de onda.

Para estrellas con menos masa como el Sol el proceso que las lleva a la vida es comprendido bastante bien -nubes de gas se juntan unas contra otras bajo el efecto gravitatorio, la densidad y temperatura aumenta, y la fusión nuclear comienza-. Pero para las estrellas más masivas como las existentes en regiones como RCW 106 esta explicación no parece del todo adecuada. Estas estrellas -conocidas por los astrónomos como estrellas de tipo O- pueden tener una masa varias docenas mayores que la del Sol y no está claro como logran juntar el suficiente gas para formarse.

Las estrellas de tipo O probablemente se forman de las partes más densas de las nubes nebulares como RCW 106 y son notablemente difíciles de estudiar. Además del oscurecimiento debido al polvo, otro reto es la brevedad de las vidas de este tipo de estrellas. Queman su combustible nuclear en poco millones de años, mientras que las estrellas más ligeras tienen vidas que pueden extenderse varias decenas de miles de millones de años. La dificultad para la formación de estrellas de esta mas, y lo brevedad de sus vidas, implica que son muy raras -únicamente una de cada tres millones de estrellas de nuestro vecindario cósmico es una estrella de tipo O-. Ninguna de ellas está lo suficientemente cerca como para una investigación detallada y por ello la formación de estos gigantes estelares continúa siendo un misterio.


Fuente de la noticia: "The Realm of Buried Giants" de ESO.

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