jueves, 28 de abril de 2016

Geología de Mercurio ( I )

Mercurio, por MESSENGER. Wikipedia
 En una serie de dos artículos vamos a repasar la geología de Mercurio. En este primer post comentaremos la estructura interna del planeta y las características más importantes de su superficie, destacando la Cuenca Caloris y el Terreno Extraño. En un segundo artículo, que se publicará mañana, comentaremos cómo es la atmósfera del planeta, la presencia de hielo en los polos, el color de Mercurio, para terminar con una breve introducción a su historia geológica.


Datos generales del planeta Mercurio y estructura interna

Mercurio es el planeta más pequeño y más próximo al Sol del Sistema Solar. Su periodo de rotación es de 58,7 días  y su periodo de traslación, de 88 días. Es decir, el planeta posee una resonancia orbital 2/3,  por cada dos vueltas que da alrededor del Sol, gira tres veces en torno a su eje. La órbita de Mercurio es la más excéntrica de los planetas interiores, variando su distancia al Sol entre 46 y 70 millones de kilómetros.

Con un diámetro de 4.879 kilómetros, el planeta está compuesto por un 70% de elementos metálicos, y un 30% de silicatos. La densidad de Mercurio es la segunda más grande del Sistema Solar: 5,430 kilogramos por metro cúbico. Este dato nos da información acerca de su estructura interna. Los científicos estiman que el núcleo del planeta ocupa un 42% de su volumen total (el de la Tierra ocupa un 17%), es rico en hierro y se encuentra parcialmente fundido, lo que dota al planeta de un campo magnético. Datos recientes de la sonda MESSENGER indican que este núcleo se está enfriando, lo que está provocando la contracción del planeta.

Fuente: wikipedia
El campo magnético de Mercurio ha confundido a los investigadores durante mucho tiempo porque se suponía que su núcleo de hierro había terminado de enfriarse dejando de generar magnetismo. Algunos científicos pensaban que el campo podría explicarse como una reliquia del pasado, congelado en la corteza externa. Sin embargo, los datos proporcionados por la nave espacial MESSENGER muestran lo contrario: el campo de Mercurio parece generarse gracias a una dínamo activa en el núcleo del planeta. No es una reliquia. 

Una de las teorías existentes para explicar por qué Mercurio tiene un núcleo tan grande dice que el planeta sufrió un gran impacto que lo despojó de su capa externa en un momento temprano en su historia.

Rodeando al núcleo, hay un manto de unos 500-700 kilómetros de espesor compuesto por silicatos.

Superficie del planeta Mercurio

La corteza mercuriana mide en torno a los 100-200 km de espesor. El 60% de la superficie de Mercurio está compuesta por cráteres de impacto distribuidos uniformemente por la misma. El hecho de que la superficie presente una abundante cantidad de cráteres se debe a que Mercurio tiene una atmósfera muy tenue, lo que permite la entrada de los meteoroides sin ser desintegrados. Sus tamaños oscilan entre unos metros hasta miles de kilómetros de diámetro. Algunos de los cráteres son relativamente recientes, de algunos millones de años de edad, y se caracterizan por la presencia de un pico central. Parece ser que los cráteres más antiguos han sufrido una erosión muy fuerte, posiblemente debida a los grandes cambios de temperatura que en un día normal oscilan entre los 623 K (350 °C) durante el día y los 103 K (–170 °C) por la noche.

Interior del cráter Abedin: Fuente

Durante el bombardeo intenso Mercurio fue volcánicamente activo, formándose cuencas o depresiones con lava del interior del planeta, produciendo planicies lisas similares a los mares o marías de la Luna; una prueba de ello es el descubrimiento por parte de la sonda MESSENGER de volcanes. El período de vulcanismo en Mercurio terminó cuando la compresión del manto se ajustó lo suficiente como para evitar la salida de la lava a la superficie.

Las planicies o llanuras de Mercurio tienen dos edades distintas; las jóvenes llanuras están menos craterizadas y probablemente se formaron cuando los flujos de lava enterraron el terreno anterior. Un rasgo característico de la superficie de este planeta son los numerosos pliegues de compresión que entrecruzan las llanuras. Estos pliegues se pueden apreciar por encima de cráteres y planicies, lo que hace indicar que son mucho más recientes.

Cuenca Caloris y Terreno Extraño
Destacable en la geología de Mercurio es la Cuenca Caloris, un cráter de impacto que constituye una de las mayores depresiones meteóricas de todo el Sistema Solar; esta formación geológica tiene un diámetro aproximado de 1.550 km. MESSENGER detectó respiraderos volcánicos ubicados alrededor del borde de la cuenca.

Justo en el lado opuesto de esta inmensa formación geológica se encuentran unas colinas o cordilleras conocidas como Terreno Extraño, o Weird Terrain. Una hipótesis sobre el origen de este complejo geomorfológico es que las ondas de choque generadas por el impacto que formó la Cuenca de Caloris atravesaron toda la esfera planetaria convergiendo en las antípodas de dicha formación (180°), fracturando la superficie, y formando esta cordillera.


Continuará en el artículo Geología de Mercurio ( II ) que se publicará mañana.

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