viernes, 27 de mayo de 2016

¿Podemos tocar con las manos las estrellas frías?

Esta concepción artística ilustra la enana marrón llamada 2MASSJ22282889-431026. Crédito: NASA / JPL-Caltech
Aunque muchas veces nos quejemos del frío que tenemos (sobre todo los que vivimos en latitudes muy septentrionales), la verdad es que el Sol no es una estrella fría. Su superficie se encuentra a unos 5.500 grados centígrados.

 Además, nuestro caliente Sol brilla, y lo hace con fotones de diferentes longitudes de onda, desde radio, infrarrojos, el espectro visible, y ultravioleta. Hay incluidos fotones de rayos X. Si el Sol fuese más frío se vería más rojo, al igual que las conocidas enanas rojas. Y si fuese más caliente, lo veríamos más azul. Pero, ¿podría existir una estrella que fuera francamente fría?

La respuesta es sí, pero con el inconveniente de que tendríamos que ampliar nuestra definición de lo que es un estrella.

Bajo la definición "normal", una estrella es un cuerpo compuesto por hidrógeno, helio y otros elementos unidos por la gravedad mutua. La intensa presión gravitatoria y las elevadas temperaturas existentes en el núcleo de la estrella provocan la fusión del hidrógeno en helio. Como esta reacción genera más energía de la que necesita para su producción, se libera energía al exterior.

La estrella enana roja más fría posible, cuenta con tan sólo un 7,5% de la masa del Sol. Tendría unos 2.300ºC, temperatura un poco menor que el punto de fusión del carbono. Pero si una estrella no tiene la suficiente masa como para iniciar la fusión, se convierte en una enana marrón. Se calienta por la acción de toda esa masa comprimida hacia su interior, pero es más fría. La temperatura promedio de una enana marrón ronda los 1.700 ºC, lo que en realidad, todavía es muy caliente.

Pero la realidad es que las enanas marrones pueden ser todavía mucho más frías. El Observatorio Espacial WISE ha descubierto un nuevo tipo de estrella cuyas temperaturas van desde los 300ºC hasta los 27ºC. Es decir, ¡parece que hay estrellas que podríamos tocar! ¡Pero no tan rápido! Estos astros tendrían todavía una decena de veces la masa de Júpiter, así que si intentáramos acercarnos a ellas la gravedad nos destrozaría. Y como de todos modos, tampoco tiene una superficie sólida, no podríamos tocarlas. ¡Qué pena!

Así que estas son las estrellas más frías del Universo.

Pero la historia no termina aquí. Nuestro propio Sol con el tiempo agotará su combustible, morirá y se convertirá en una enana blanca. Al principio será un pequeño cuerpo caliente, pero a lo largo de los eones se enfriará, llegando a alcanzar la misma temperatura que el Universo, es decir, sólo unos pocos grados por encima del cero absoluto. Los astrónomos llamas a estos astros estrellas negras.

Estamos hablando de mucho, mucho tiempo. Nuestro Universo posee 13,8 mil millones de años, y este no es tiempo suficiente para que una enana blanca haya tenido el tiempo suficiente para enfriarse de manera significativa. De hecho, se necesitarían alrededor de mil billones de años para alcanzar la temperatura de la radiación de fondo de microondas cósmica.


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