miércoles, 15 de junio de 2016

Nuevo anuncio del descubrimiento de ondas gravitatorias

El pasado 26 de diciembre de 2015, a las 3:38:53 UT, los científicos observaron por segunda vez ondas gravitatorias en el tejido del espacio-tiempo.

Las ondas gravitatorias fueron detectadas tanto por los detectores de Livingston (Louisiana), y Hanford (Washington). Estas ondas llevan información sobre su origen y sobre la naturaleza de la gravedad que no puede obtenerse de otra forma. Los físicos han llegado a la conclusión de que estas ondas gravitatorias tuvieron su origen en la fusión de dos agujeros negros de 8 y 14 veces la masa del Sol, para producir un único agujero negro de unas 21 masas solares.

"Es muy significativo que estos agujeros negros sean mucho menos masivos que los de la primera detección anunciada de LIGO", comenta Gabriela González, de la Universidad de Louisiana. "Debido a su menor masa pasaron más tiempo en la banda sensible de los detectores. Este es un comienzo prometedor para el mapeo de las poblaciones de agujeros negros en el Universo".


 Durante la fusión, que se produjo hace aproximadamente 1,4 millones de años, una cantidad de energía equivalente a la masa del Sol, se convirtió en ondas gravitatorias. La señal detectada proviene de las últimas 27 órbitas de los agujeros negros antes de la fusión. Evaluando la diferencia de tiempo existente en la llegada de las ondas a los diferentes detectores, los científicos pueden calcular aproximadamente la posición de la fuente en el cielo.

"En un futuro reciente, Virgo, el interferómetro europeo, se unirá a una creciente red de detectores de ondas gravitatorias, que trabajarán en conjunto con telescopios terrestres para realizar un seguimiento de las señales", señala Fulvio Ricci, del INFN. "Los tres interferómetros permitirán localizar mejor las señales".

La primera detección de ondas gravitatorias se anunció el pasado 11 de febrero de 2016 y fue un hito en la física y en la astronomía. Así se confirmó una importante predicción de la Teoría General de la Relatividad de 1915 de Einstein, marcando el inicio del nacimiento de una nueva astronomía.

Tras este segundo descubrimiento, los científicos pueden comenzar a hacer predicciones acerca de la frecuencia con la que podrían detectar estos eventos. LIGO nos permite así, observar unos fenómenos de los que hasta ahora teníamos muy poca información.

Pero este es sólo el principio. Pronto se realizarán mejoras en los detectores LIGO que les permitirán alcanzar mayor sensibilidad. Además, los nuevos detectores ya están en marcha, por lo que es cuestión de tiempo obtener mucha más información sobre los fenómenos energéticos del Universo invisibles hasta ahora.



Más información en el enlace.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada