sábado, 18 de junio de 2016

¿Se formó tal día como hoy el cráter Giordano Bruno?

Algunos científicos habían sugerido que el espectáculo celestial descrito por cinco personas el año 1178 D.C. correspondía al impacto que creó el cráter Giordano Bruno, visible en esta fotografía como un punto brillante blanco, arriba a la izquierda. Crédito: NASA
¡Imagine la impresión de las cinco personas que, el año 1178 D.C., vieron como "fuego, brasas calientes y chispas" estallaban en la Luna! Parecía como si algo (muy grande) había chocado con el satélite de la Tierra.

¿Qué fue lo que vieron en realidad? Hasta hace poco, muchos astrónomos pensaban que aquél, bien descrito, evento coincidía con la formación de el cráter lunar Giordano Bruno -- la huella de impacto más reciente en la superficie lunar. Pero, según Paul Withers del Lunar and Planetary Laboratory de la Universidad de Arizona ésta divulgada idea, no se sostiene bajo un escrutinio científico riguroso.

Semejante impacto, habría generado en la Tierra una tormenta de meteoros de gran intensidad de semanas de duración -- sin embargo no existen informes de una tormenta semejante en ningún archivo astronómico conocido, europeos, árabes, chinos, coreanos o japoneses.


En las crónicas de Gervasio de Canterbury aparece un dramático relato que dice: Alrededor de una hora después del atardecer del 18 de Junio, 1178 D.C., una partida de cinco testigos vio como el cuerno superior de la brillante luna nueva "repentinamente se partió en dos. De el punto medio de esta división surgió una llameante antorcha, que expelía fuego, brasas incandescentes y chispas. . . El cuerpo de la luna, que era carcomido. . . palpitaba como una serpiente herida." El fenómeno se repitió docenas de veces o más, informaron los testigos.

En 1976, un geólogo sugirió que este relato es consistente con la ubicación y edad del cráter lunar Giordano Bruno, de 22 kilómetros (14 millas) de diámetro, el cráter más reciente entre los de su tamaño, o mayores, de la Luna.

En base al tamaño del cráter, el asteroide que horadó el Giordano Bruno en el borde noreste, de la cara visible, de la Luna, debió haber tenido entre uno y tres kilómetros (media milla a casi dos millas) de diámetro. En la Tierra este hubiera sido un impacto tipo "amenaza para la civilización" -- por eso es importante saber si este evento ocurrió hace menos de un milenio, destacó Withers.

Estudios previos han demostrado que tal impacto, habría lanzado unos 10 millones de toneladas de material hacia la atmósfera terrestre, durante la semana siguiente. En su artículo de Meteoritics, Whiters describe sus cálculos sobre las características de la tormenta de meteoros subsecuente.

"Calculo que ésto habría causado una tormenta de meteoros de una semana de duración, comparable al máximo de las Leónidas en 1966" dijo. Diez millones de toneladas de roca lloviendo sobre toda la Tierra como trozos de eyecta, de un centímetro (menores de una pulgada) durante una semana, equivale a 50,000 meteoros por hora.

"Y además serían muy brillantes, muy fáciles de ver, con magnitudes de 1 o 2. ¡Habría sido una visión espectacular! Todos alrededor del mundo hubieran tenido la oportunidad de ver el mejor show de fuegos artificiales de la historia", dijo Whiters.

Pero ninguno de los atentos observadores del cielo del siglo 12 parece haber informado de tamaña tormenta.

"Yo creo que (los observadores de Canterbury) estaban en el lugar y el momento precisos como para mirar al cielo y ver un meteoro justo frente a la Luna, dirigiéndose directamente hacia ellos", dijo Whiters. Esta idea fue insistentemente sugerida, por otros especialistas, en un artículo científico de 1977.

"Y fue un meteoro espectacular el que estalló en llamas en la atmósfera de la Tierra -- chisporroteando, cambiando de colores y expulsando materia. Si se estaba en el área justa, de no más de un par de kilómetros cuadrados, de la superficie de la Tierra, entonces tendría la geometría perfecta", dijo. "Esto explicaría porqué se informa que fue visto por sólo cinco personas".

"Imagine estar en Canterbury aquél atardecer de junio y ve como la Luna se convulsiona y lanza roca derretida al espacio," añadió Whiters. "Los recuerdos de un evento así, lo hubieran acompañado por el resto de su vida."

Nota de los Editores: Hace 800 años, la gente no sabía que los meteoros son causados por pequeños restos de cometas que viajan a gran velocidad, quemándose de forma espectacular al chocar con la atmósfera de la Tierra. La asociación entre cometas y lluvias de meteoros fue establecida sólo después de la "Gran Tormenta de Meteoros Leónidas" de 1833.


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