martes, 6 de septiembre de 2016

Las enanas marrones se ocultan en nuestra vecindad

 Las enanas marrones frías son un tema de actualidad en la astronomía de hoy. Más pequeñas que las estrellas y más grandes que los planetas gigantes, son los objetos que pueden ayudarnos al mismo a tiempo a comprender la evolución estelar y la formación planetaria.

Una nueva investigación llevada a cabo por científicos de la Carnegie, entre los que se encuentra Jonathan Gagné, ha descubierto varias enanas marrones ultra frías en nuestra propia vecindad solar. Sus conclusiones se publican en la revista The Astrophysical Journal.

 Las enanas marrones son a veces llamadas estrellas fallidas. Son demasiado pequeñas para sostener el proceso de fusión de hidrógeno que alimenta a las estrellas, por lo que después de su formación se enfrían lentamente y se atenúan con el paso del tiempo. Sus temperaturas pueden variar desde ser tan calientes como una estrella hasta ser tan frías como un planeta. Sus masas también pueden oscilar entre la de una estrella y la de un planeta gigante.


Son fascinantes por varias razones, la más importante de ellas es que pueden servir de puente entre los planetas y las estrellas. Pero la composición y propiedades de sus atmósferas también son fundamentales para conocer mejor dicho puente.

"Todo el mundo se beneficiará del estudio de las enanas marrones, ya que a menudo se pueden encontrar de forma aislada. Esto nos permite reunir datos sin que el brillo cegador de una estrella nos moleste", dijo Gagné, un colaborador del Instituto de Investigaciones sobre Exoplanetas (IREX) en la Universidad de Montreal.

El descubrimiento de nuevas enanas marrones ayudará a los científicos a saber más sobre la abundancia y distribución de estos objetos tanto en nuestra vecindad como más allá, lo que nos proporcionará datos sobre la distribución de masa en el Universo. También se busca saber si se pueden formar de manera aislada o bien proceden de sistemas planetarios de los que previamente han sido expulsadas.

A tal fin, el equipo, dirigido por Jasmin Roberto de la Universidad de Montreal, cree que, aunque ya se han descubierto cientos de enanas marrones ultra frías, las técnicas que se utilizan para identificarlas pasaron por alto aquellas con composiciones más inusuales, imperceptibles a las búsquedas basadas en el color.

"La búsqueda de enanas marrones ultra frías en la vecindad de nuestro propio Sistema Solar está lejos de terminar", dijo Gagné. "Nuestros hallazgos indican que existen muchas más que las que se han detectado en estudios anteriores".

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