martes, 27 de septiembre de 2016

Se encuentran evidencias de "Mercurimotos"

Crédito: NASA
 El planeta Mercurio podría verse sometido todavía a terremotos, según un nuevo estudio que centra su análisis en los acantilados del planeta. Este hallazgo sugiere que la Tierra no es el único planeta tectónicamente activo.

Mercurio es el planeta más pequeño e interno del Sistema Solar, y era un mundo misterioso hasta que la nave MESSENGER de la NASA se convirtió en la primera sonda en orbitarlo en 2011. La única visita que el planeta recibió anteriormente fueron los sobrevuelos realizados por la sonda Mariner 10 de la NASA hace más de 40 años.

 Mariner 10 descubrió una amplia gama de grandes escarpes de falla, o acantilados, en Mercurio, y a su vez, MESSENGER reveló que el mayor de estos escarpes posee 1.000 kilómetros de largo y más de 3 km de altura. La presencia de estos acantilados en la superficie del planeta sugirieron la posibilidad de la existencia de terremotos o "mercurimotos".

Grandes escarpes en Mercurio. Crédito: Laboratorio de Física de la NASA / Johns Hopkins University Applied / Carnegie Institution de Washington



 Los acantilados se forman cuando las rocas son empujadas hacia arriba a lo largo de fallas o fracturas en la corteza de un planeta. El modelo más ampliamente aceptado del origen de las fallas en Mercurio es que son esencialmente "arrugas" que se forman en la superficie del planeta a medida que el mundo se enfría, ya que este proceso provoca su contracción. Investigaciones previas sugieren que Mercurio podría haberse encongido alrededor de entre 3 a 14 kilómetros de diámetro.

Durante aproximadamente los últimos 18 meses de la misión MESSENGER, la nave descendió más cerca de Mercurio, lo que ayudó a tomar fotografías de su superficie con mayor detalle. Ahora los científicos han descubierto pequeños escarpes de falla que tienen menos de 6 millas (10 kilómetros) de largo y sólo decenas de pies de altura.

El nuevo análisis muestra que la aparición prístina de estos pequeños escarpes sugiere que poseen menos de 50 millones de años. Investigaciones anteriores apuntaron a que las características mayores se correspondían a marcas de cráteres de impactos de meteoritos. Pero la juventud de los nuevos escarpes estudiados apunta a que Mercurio todavía se está encongiendo.

"Estas fallas en Mercurio tienen que ir acompañadas de actividad sísmica", dijo Thomas Watters.

 Estos escarpes son comparables a los que se ven en la Luna. Los cuatro sismómetros establecidos por las misiones Apolo detectaron "lunarmotos" que alcanzaron hasta la magnitud 5 en la escala de Richter.

 "Podríamos esperar eventos sísmicos similares a los de la Luna en Mercurio", dijo Watters. "E incluso podríamos ver eventos significativamente más intensos en los escarpes más grandes".

Los sismómetros detectaron en la Luna 28 lunarmotos de poca profundidad que van desde una magnitud de 1,5 a 5 en la escala de Richter entre 1969 y 1977.

"Mercurio tiene el potencial para sufrir muchos más terremotos que la Luna, ya que se contrae mucho más que nuestro satélite", dijo Watters.

Sigue siendo un misterio cómo un planeta tan pequeño como Mercurio no se haya enfriado por completo y haya perdido todo su calor. En su lugar, Mercurio sigue siendo lo suficientemente caliente como para mantener la contracción y tener un núcleo externo fundido.

"La forma en la que los cuerpos terrestres como Mercurio, la Tierra y la Luna, han evolucionado térmicamente se perfila como uno de los rompecabezas que los investigadores necesitan para resolver la ciencia planetaria", dijo Watters.


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