sábado, 1 de abril de 2017

Cambios en 67P/Churyumov-Gerasimenko

Copyright Top centre images: ESA/Rosetta/NAVCAM, CC BY-SA 3.0 IGO; all others: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA
Durante su misión en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, Rosetta ha observado todo tipo de cambios: fracturas en expansión, derrumbes de acantilados, enterramiento de formaciones y la aparición de nuevas figuras debido al desplazamiento de material. Las diferencias más notables se observaron antes y después del periodo más activo del cometa, el perihelio, al llegar al punto de su órbita más cercano al Sol. 

“La monitorización continua del cometa durante su periplo por el interior del Sistema Solar nos permitió ver como nunca antes los cambios que experimentó al acercarse al Sol y la rapidez con que dichos cambios se produjeron”, explica Ramy El-Maarry, director del estudio. 


En la región de Jonsu, situada en el lóbulo mayor del cometa, se detectó que una roca mucho mayor, de unos 30 m de diámetro y unas 12.800 toneladas, se había desplazado nada más y nada menos que 140 m. Se cree que lo hizo durante el perihelio, ya que en ese periodo se identificaron varias emisiones cerca de su lugar original. El desplazamiento podría tener dos causas: bien el material sobre el que se asentaba se erosionó, provocando que la roca rodase por la pendiente, bien una potente emisión podría haberla llevado directamente hasta su nueva ubicación. Copyright ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA
La meteorización, o desgaste in situ, tiene lugar en todo el cometa debido al debilitamiento de los materiales consolidados, ya sea por los ciclos de calentamiento y enfriamiento diarios o por los cambios de temperatura estacionales, que provocan su fragmentación. En combinación con el calentamiento de los hielos subterráneos que causan la salida de gas, esto puede llevar al derrumbe repentino de las paredes de acantilados, algo demostrado mediante observaciones en distintos puntos del cometa. 

Sin embargo, se cree que un proceso muy distinto es el responsable de la fractura de 500 m de longitud detectada en agosto de 2014 a lo largo del cuello del cometa en la región de Anuket, y que en diciembre de 2014 había crecido unos 30 m. En este caso, se debería a la mayor velocidad de rotación del cometa al ir acercándose a su perihelio. 

Además, imágenes capturadas en 2016 muestran una nueva fractura de 150-300 m de longitud, paralela a la fractura original. 

Copyright ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Los científicos también han establecido el primer vínculo definitivo entre una emisión y el derrumbe de la pared de un acantilado, ayudándonos a comprender las fuerzas detrás de estos fenómenos.
Copyright ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA; F. Scholten & F. Preusker


Más información en el enlace: ESA



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