domingo, 27 de agosto de 2017

El paso cercano del asteroide Florence no será peligroso

Crédito del gráfico: NASA/JPL-Caltech

El asteroide Florence pasará cerca de la Tierra el próximo 1 de septiembre de 2017 sin suponer peligro. Lo hará a una distancia aproximada de 7 millones de kilómetros, lo que equivale a 18 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Florence es uno de los mayores asteroides cercanos a la Tierra, con un tamaño de varios kilómetros; medidas realizadas con el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA y la misión NEOWISE indican que ronda los 4,4 kilómetros.

Tal y como indica Paul Chodas (director del NASA’s Center for Near-Earth Object Studies (CNEOS) en el Jet Propulsion Laboratory -Pasadena, California-), "Mientras muchos asteroides conocidos han pasado más cerca de la Tierra que Florence el próximo 1 de septiembre, todos ellos fueron estimados de menor tamaño. Florence es el mayor asteroide en pasar por nuestro planeta tan cerca desde que el programa de la NASA para detectar y seguir asteroides cercanos arrancó".

Este encuentro relativamente cercano da una oportunidad a los científicos para estudiar de cerca este asteroide. Se espera que Florence sea un excelente objetivo para las observaciones radar terrestres. El seguimiento mediante radar está planificado en el Goldstone Solar System Radar de la NASA (California, EEUU) y en el National Science Foundation's Arecibo Observatory (Puerto Rico). Los resultados de las imágenes radar mostrarán el tamaño real de Florence y podrían revelar incluso detalles de su superficie de un tamaño de 10 metros.

El asteroide Florence fue descubierto desde el Observatorio de Siding Spring (Australia) en marzo de 1981. Fue bautizado en honor de Florence Nightingale (1820-1910), la precursora de la enfermería profesional moderna. El encuentro de 2017 es el más cercano de este asteroide desde 1890 y será el más cercano hasta por lo menos el año 2500. Florence brillará con magnitud 9 a finales de agosto y comienzos de septiembre, cuando será visible con pequeños telescopios durante varias noches a medida que cruza las constelaciones del Pez Austral, Capricornio, Acuario y el Delfín.

El radar ha sido usado para observar cientos de asteroides. Cuando estos pequeños remanentes de la formación del Sistema Solar pasan relativamente cerca de la Tierra, el radar de espacio profundo pasa a ser una potente forma de estudiar sus tamaños, formas, rotación, detalles superficies y rugosidad, y para la determinación más precisa de su órbita.




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