jueves, 29 de julio de 2010

Enfriando los espejos del James Webb


Recientemente, los técnicos del Marshall Space Flight Center, de la NASA, en Huntsville, Alabama, han completado una serie de pruebas criogénicas en seis segmentos de berilio del espejo del telescopio James Webb en el Centro de Rayos X y Fondo Criogénico. Durante las pruebas, los espejos fueron sometidos a temperaturas extremas de -415 grados Fahrenheit, lo que permitió a los ingenieros medir en detalle cómo varían y cambian los espejos mientras se enfrían.
El telescopio Webb tiene 18 espejos, cada uno de los cuales se pondrá a prueba en dos ocasiones en este Centro para garantizar que el espejo mantenga su forma en el entorno espacial, una  primera vez tras haberse pulido el berilio y luego, una segunda vez, tras aplicar una fina capa de oro.
Los indicadores de estas pruebas criogénicas reflejan los cambios que sufre el telescopio con la temperatura, lo que nos ayuda a predecir cómo será la imagen final en el infrarrojo.
Los espejos están diseñados para permanecer fríos y así permitir a los científicos observar la luz infrarroja. El telescopio y sus instrumentos se han optimizado para detectar esta luz, que procede de los objetos calientes que emiten luz infrarroja, o calor. Si el espejo del telescopio Webb está demasiado caliente, la tenue luz infrarroja de las galaxias distantes se pueden perder en el brillo infrarrojo del propio espejo. Por lo tanto, los espejos del telescopio Webb necesitan operar en un profundo estado frío o criogénico, en torno a los -379 grados Fahrenheit.

Más información en el enlace.

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