lunes, 19 de julio de 2010

La Cuenca Oriental de la Luna

Oriental es la gran cuenca de impacto más joven de la Luna, lo que significa que apenas ha sido alterada por impactos posteriores. Sus tres o cuatro, e incluso más, anillos concéntricos están muy bien conservados, a modo de olas congeladas en la corteza lunar producto de un impacto ocurrido hace alrededor de tres mil quinientos millones de años. Mediante el estudio de Oriental, los geólogos planetarios han aprendido mucho sobre lo que le sucede exactamente a un planeta cuando sufre un gran cataclismo, evento éste, que ha ocurrido en todos los planetas y en muchas de sus lunas en sus largas vidas.
Es difícil estudiar Oriental con telescopios ubicados en la Tierra, ya que se centra justo al otro lado de la cara visible lunar y sólo podemos ver sus anillos más orientales. Pero los orbitadores lunares han tomado buenas fotografías de la zona. A la izquierda tenemos una visión clásica desde el Lunar Orbiter IV, donde vemos los anillos concéntricos de Oriental a través de la luz del amanecer. A la derecha de la imagen se puede percibir el enorme Oceano Procellarum bien iluminado por el Sol, y a la izquierda, la cara oculta de la Luna, totalmente desconocida para los seres humanos hasta la Era Espacial.

Esta imagen ayudó a los científicos a aprender mucho acerca de Oriental, pero tiene sus problemas. La cuenca es tan grande que se extiende en muchos lugares de la Luna, estando algunas de estas zonas bien iluminadas, mientras que otras áreas se pierden en la oscuridad previa del amanecer. Esto hace que el ángulo variable de iluminación solar en toda su extensión haga difícil hacer un mapa simultáneo. En las zonas mejor iluminadas podemos ver las diferencias de albedo debido a la existencia de materiales más o menos reflexivos. Pero es más difícil ver la textura arrugada de las eyecciones de la cuenca.
Para ver Oriental bajo una luz uniforme, se debe realizar un mosaico de diferentes fotografías teniendo en cuenta que la iluminación de cada zona sea constante. Este es el objetivo de la cámara de gran angular del Orbitador de Reconocimiento Lunar. A continuación tenemos un ejemplo del trabajo conseguido por la LRO.


En este mosaico se pueden percibir varias características. En primer lugar, podemos percibir que los dos anillos interiores muestran unos acantilados más brillantes que el anillo exterior. En segundo lugar, no sólo podemos ver basalto oscuro en el interior de la cuenca lunar formando las llanuras de lava, sino que podemos ver más flujos de basalto oscuro en el interior del segundo anillo e incluso en menor cantidad en el anillo más externo, pero sólo en la cara visible de la Luna (el lado derecho de la imagen).
A continuación se muestra una pequeña área de la imagen con una resolución de 100 metros por píxel.


En esta imagen detallada podemos ver una mezcla de las características tectónicas y volcánicas de la región. Algunas de las fisuras tectónicas se han ampliado a través de la actividad volcánica, terminando en pequeños canales de lava torcidos.

Más información en el enlace.

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