domingo, 8 de noviembre de 2020

La Nube de Smith: una gigantesca estructura en camino de colisión contra la Vía Láctea

Esta imagen compuesta muestra el tamaño y la ubicación de la Nube Smith en el cielo. La nube aparece en longitudes de onda de radio de color falso según lo observado por el Telescopio Green Bank en Virginia Occidental. La imagen de luz visible del campo de estrellas de fondo muestra la ubicación de la nube en la dirección de la constelación del Aguila. Crédito: NASA/ESA/A. Feild (STScI)

 Las nubes de alta velocidad son grandes masas de hidrógeno gaseoso que se encuentran en la corona galáctica. Se mueven mucho más rápido que lo que les rodea y son formaciones gigantescas. Algunas pueden tener millones de veces la masa del Sol, y ocupan grandes porciones del firmamento. No sólo las hemos visto en la Vía Láctea, si no también en otras galaxias cercanas.

La Nube de Smith es la nube de alta velocidad más conocida. Fue descubierta a principios de la década de  1960 por el estudiante de doctorado Gail Smith, que detectó las ondas de radio emitidas por el hidrógeno presente en la Nube.

Con unas dimensiones de 11.000 años-luz de largo y 2.500 años-luz de ancho, se encuentra a solo 8.000 años-luz del disco de nuestra galaxia. Si pudiera ser vista en luz visible, se extendería en el cielo con un diámetro aparente 30 veces más grande que el tamaño de la luna llena.

Tras analizar su velocidad (aproximadamente 300 kilómetros por segundo)y trayectoria, se espera que la Nube de Smith colisione contra nuestra galaxia en 30 millones de años. Como cuenta con una masa equivalente a 2 millones de soles, se espera que genere una un espectacular brote de formación de estrellas, aportando gas suficiente para quizás formar 2 millones de soles.

Crédito: NASA/ESA/A. Feild (STScI)

Cuando fue descubierta, los astrónomos pensaron que la Nube de Smith podría tratarse  de una galaxia fallida o gas procedente del espacio intergaláctico. Pero tras analizar su composición comprobaron que era muy similar a la detectada en el disco exterior de nuestra galaxia, lo que significa que la nube ha sido enriquecida por elementos procedentes de estrellas. Si la Nube fuera una galaxia fallida no estarían presentes estos elementos.

Por ello, los astrónomos dedujeron que el origen de la Nube de Smith se encontraba e nuestra propia galaxia. La teoría más aceptada indica que fue expulsada por medio de una serie de supernovas en cadena hace unos 70 millones de años. Y ahora se está viendo de nuevo atraída por la Vía Láctea.

Los astrónomos también creen que la Nube de Smith está integrada dentro de un halo de materia oscura que ayuda a mantener su cohesión. La materia oscura sigue siendo uno de los misterios de la astrofísica moderna, por lo que el estudio de esta Nube en los próximos años puede aportarnos más información sobre la misma.


Fuente original: NASA

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